La cadena de frío es el elemento más crítico en la industria de los mariscos y productos pesqueros. Desde el momento en que el producto llega al puerto hasta que es recibido en el almacén del cliente, mantener temperaturas controladas y constantes garantiza frescura, inocuidad y calidad. Cualquier variación, por mínima que sea, puede afectar la textura, el color y la seguridad alimentaria del producto.
En Rocmar, la cadena de frío no es simplemente un proceso logístico: es un compromiso de excelencia que asegura que nuestros clientes reciban mariscos en perfectas condiciones, listos para distribución o consumo. A continuación, te explicamos cómo aseguramos una cadena de frío sin fallas desde el puerto hasta el destino final del cliente.
Cuando los productos del mar llegan al puerto procedentes de barcos pesqueros o contenedores internacionales, se inicia una fase crucial del proceso. La descarga debe realizarse rápidamente para evitar aumentos de temperatura.
Esto implica:
Antes de ser trasladados a almacenamiento o procesamiento, los productos pasan por una inspección rigurosa. Esta inspección se realiza siempre dentro de instalaciones refrigeradas, evitando romper la cadena de frío.
Este control garantiza que los productos cumplan con los estándares de exportación y las expectativas del cliente
Mantienen temperaturas estables entre 0°C y 4°C para productos frescos.
Alcanzan temperaturas de -35°C a -45°C para lograr congelación rápida (IQF). Esto permite:
preservar textura
evitar cristales grandes de hielo
mantener la calidad original del producto
Los sistemas de monitoreo digital registran temperaturas en tiempo real, y las cámaras cuentan con alarmas ante cualquier variación.
El siguiente paso consiste en preparar la mercancía para su envío. Esto incluye:
Empaque al vacío o en cajas térmicas
Etiquetado con información de trazabilidad
Verificación de peso y documentación sanitaria
Revisión de humedad y calidad del hielo
El objetivo es garantizar que cada unidad protegida pueda resistir el traslado sin perder frío ni calidad.
La distancia entre las cámaras frías y el contenedor refrigerado debe ser mínima. Aquí entran en juego:
El contenedor nunca se carga si no ha alcanzado la temperatura deseada, que generalmente oscila entre -18°C y -25°C para productos congelados.
Los contenedores refrigerados, o «reefers», son los guardianes de la cadena de frío durante el transporte. Sus sistemas permiten:
Para Rocmar, un contenedor solo se autoriza cuando ha sido inspeccionado, precalentado y calibrado correctamente.
El transporte hacia el almacén del cliente es otra parte crítica del proceso. Utilizamos:
Durante el traslado, los choferes están entrenados para evitar aperturas innecesarias del contenedor, paradas prolongadas o exposiciones al calor que puedan comprometer el producto.
La cadena de frío finaliza cuando el cliente recibe el producto sin que la temperatura haya sufrido variaciones críticas.
En la entrega se realizan verificaciones como:
Temperatura del contenedor y del producto
Integridad del empaque
Estado del hielo o congelación
Revisión de documentación sanitaria y trazabilidad
Esta verificación conjunta garantiza que la mercancía llega en las mismas condiciones en que salió de nuestras instalaciones.
Una ruptura en la cadena de frío puede provocar:
pérdida de frescura
proliferación bacteriana
cambios de color o textura
pérdida de valor comercial
rechazo en aduanas o en destino
reducción de vida útil
Por eso, para Rocmar, la cadena de frío no es negociable: es un estándar que se protege en cada momento del proceso.
Una cadena de frío sin fallas es el resultado de procesos alineados, tecnología avanzada y un equipo capacitado en cada etapa. Desde la descarga en el puerto hasta la entrega en el almacén del cliente, Rocmar garantiza que cada producto se maneje con profesionalismo y control riguroso.
Este compromiso asegura que nuestros clientes reciban mariscos con calidad premium, listos para distribución, procesamiento o consumo inmediato, cumpliendo con las exigencias internacionales del mercado pesquero.